Este martes se cerró la venta de uno de los restaurantes más icónicos de Nueva York por una cifra astronómica: 450 millones de dólares. La histórica cadena Nathan’s Famous Hot Dogs, nacida en Coney Island (Brooklyn) y extendida hoy por todo el país, fue adquirida por Smithfield Foods a un precio de 102 dólares por acción.
El célebre puesto de perritos calientes abrió sus puertas en 1916 de la mano de Nathan Handwerker, un inmigrante de origen polaco que había llegado a Nueva York apenas cuatro años antes y que dio sus primeros pasos en el sector de la hostelería. Junto a su esposa, Ida, levantó un negocio que acabaría convirtiéndose en un símbolo de la ciudad: el nombre fue el de él; la receta, la de ella, basada en la salsa secreta de su abuela.
Uno de los grandes hitos de la marca es el tradicional concurso anual de comer hot dogs, que se celebra cada 4 de julio en el local original de Coney Island. Según la propia web de la compañía, el evento se remonta al primer año del establecimiento, cuando cuatro inmigrantes compitieron comiendo perritos calientes para demostrar quién era el más patriota.
La historia de Nathan’s Famous encarna el sueño americano con un desenlace apoteósico. El hijo de Nathan impulsó la expansión del negocio con un segundo local en Oceanside, en el condado de Nassau, en 1955; un tercero en Yonkers en 1965; y en 1972 inauguró un restaurante en pleno corazón de Manhattan, en Times Square.
En 1987, la familia vendió la empresa a un grupo de inversores, iniciando una nueva etapa como franquicia. Desde entonces, los hot dogs de Nathan’s se venden en establecimientos como Home Depot, en numerosos estadios de la Major League Baseball, incluidos los de los New York Mets y los Yankees, y en restaurantes repartidos por cerca de una treintena de estados. Desde esta semana, Smithfield Foods es propietaria del 100 % de las acciones de la emblemática cadena.