Un misterioso grupo sorprendió el año pasado al anunciar un tesoro escondido en San Francisco. Con nostalgia de la fiebre del oro que hizo prosperar aquellas tierras, este año repiten la iniciativa:
Los precios de sus vuelos eran, a menudo, tan impactantes como las experiencias de sus usuarios. Los neoyorquinos podían viajar a destinos como Fort Lauderdale por la mitad de precio, a cambio