Mary Jobaida, candidata al Distrito 36 de la Asamblea Estatal, situado en Queens, y que Zohran Mamdani dejó vacante con su victoria a la alcaldía, nos habla de sus orígenes, de los retos de llegar a Estados Unidos sin dominar la lengua ni la cultura, y de cómo su experiencia en la comunidad le ha servicio para guiar su agenda política.
Mary Jobaida creció en una aldea de Bangladesh sin electricidad ni caminos asfaltados, pero con una gran sensación de libertad y con el apoyo de una familia numerosa constituida por once hermanos. Es madre de tres hijos, organizadora comunitaria y exlíder estudiantil, que se formó en LaGuardia Community College y NYU, obteniendo títulos universitarios de grado y posgrado con becas. Esa historia de lucha y solidaridad ha impulsado su candidatura al Distrito 36 de la Asamblea de Nueva York. Mary Jobaida compite en las urnas este martes, 3 de febrero, contra otras dos mujeres, también de origen inmigrante: Diana Moreno y Rana Abdelhamid. Conozca la historia, experiencia en campaña y prioridades si llega el poder de Mary Jobaida en entrevista con LA GACETA DE NUEVA YORK.

LA GACETA DE NUEVA YORK: Comencemos por el principio. Eres de origen bangladesí. ¿En qué ciudad creciste y cuáles son tus recuerdos de esa época?
MARY JOBAIDA: No crecí en una ciudad. Crecí en una aldea rural sin electricidad, observando las estrellas directamente. Por la noche usábamos lámparas o linternas de queroseno para tener luz. Me encantaba la vida en el campo, los pastizales abiertos, el paisaje natural y la sensación extrema de libertad.
Fui la novena hija de once. La gente solía bromear diciendo que éramos un equipo deportivo, ya que tanto el fútbol como el críquet tienen once jugadores, deportes muy populares en Bangladesh.
GNY: ¿Recuerdas algún desafío?
M. J.: No teníamos caminos pavimentadas. Para llegar a la escuela debíamos caminar kilómetros por senderos estrechos entre arrozales. Los pocos caminos que había se compartían con el ganado. Durante la temporada de lluvias, esos senderos se llenaban de charcos y sanguijuelas. Uno de mis mayores desafíos de la infancia era cruzar esos charcos sin que las sanguijuelas se me pegaran a los pies.
La temporada del monzón era especialmente difícil. Caminaba a la escuela sin mochila y muchas veces sin paraguas, cargando pilas de libros y cuadernos en los brazos. La lluvia intensa hacía muy difícil evitar que los libros se empaparan.
GNY: ¿Y lo mejor de aquellos años?
M. J.: Trepar árboles, saltar entre ramas y comer fruta recién recogida mientras me sentaba en ellas. Era una niña de exterior. Solo volvía a casa para comer y dormir. Me encantaba andar en bicicleta por la aldea en la estación seca, remar en botes y observar aves migratorias de invierno volando antes del amanecer. Uno de mis recuerdos más emocionantes fue observar grandes tormentas con fuerte viento, casi empujándolo con las manos desnudas cuando las señales de viento alcanzaban categorías de 8 a 10.

GNY: Y entonces llegaste a Nueva York. ¿Cómo ha influido el llegar a un nuevo país tus prioridades para las comunidades inmigrantes del Distrito 36?
M. J.: No llegué directamente a Nueva York. Primero me mudé a Daca para completar los grados 11 y 12. Durante mi primer año de universidad me casé y luego me mudé a Nueva York.
Llegué a Nueva York con mis estudios interrumpidos, discapacidades auditivas y sin haber tenido exposición a la cultura estadounidense. Fui increíblemente afortunada de que mi vecindario me acogiera y me ayudara a adaptarme. Los vecinos corregían amablemente mi pronunciación en inglés y luego me animaron a seguir estudiando. Me matriculé en LaGuardia Community College como madre estudiante no tradicional, me convertí en delegada estudiantil y luego me pasé a NYU, donde obtuve mi licenciatura y mi maestría con becas.
En ese momento, Long Island City era mayormente hogar de comunidades negras e hispanas de bajos ingresos y aún no estaba tan urbanizada. No existía Google Maps. Siempre llevaba un gran mapa impreso del metro. Cuando me perdía, gente desconocida siempre me ayudaba a encontrar el tren correcto para volver a casa con seguridad.
Ese fue el Nueva York que viví: un Nueva York basado en la inclusión, la generosidad y el cuidado mutuo. Esas experiencias formaron mi convicción de que toda persona que llega aquí merece compasión, orientación y oportunidades para encontrar su camino y convertirse en un miembro productivo y mentor dentro de la comunidad.
GNY: ¿Cuál es tu comida bangladesí favorita?
M. J.: Soy amante del pescado. Cualquier tipo de curry de pescado es mi favorito. Más allá de la comida bangladesí, disfruto todo tipo de mariscos. Crecí pescando con mis hermanos, así que el pescado siempre ha sido parte de mi vida y de la tradición familiar.

GNY: Esta es tu primera campaña para un cargo público. ¿Qué te motivó a postularte?
M. J.: En realidad, esta es mi segunda campaña. Me postulé en 2020 durante la pandemia. En una contienda de tres candidatos, quedé en segundo lugar con más de 5.000 votos frente la persona en el cargo, que llevaba 36 años en el puesto. Desde entonces, ningún otro candidato ha obtenido 5.000 votos en ese distrito, ni siquiera los que resultaron electos. Gran parte de mi distrito actual, el Distrito 36 de la Asamblea, fue redibujado a partir de mi distrito anterior (Distrito 37), lo que incluye mi propio hogar.
Lo que me motiva es la necesidad de una representación pluralista y justa de veras, y el empoderamiento de comunidades locales que han sido ignoradas durante demasiado tiempo. Soy inmigrante de primera generación y más del 38 % de los residentes del distrito nacieron fuera del país. Necesitamos representación inmigrante basada en una larga experiencia de organización comunitaria para resolver nuestros propios problemas.
GNY: ¿Qué es lo que más has disfrutado de la campaña hasta ahora y cuál ha sido el mayor desafío?
M. J.: Lo que más he disfrutado es la a aceptación. Cada vez que visito una comunidad, la gente ya sabe que estoy postulándome. Me dan una cálida bienvenida, comparten sus problemas y me dicen qué esperan del liderazgo.
El mayor desafío ha sido que organizaciones como DSA y líderes como el alcalde respaldaron a otra candidata. La pregunta “¿Por qué no te respaldaron a ti?” suele generar dudas. Es especialmente doloroso porque he pasado años apoyando a estas organizaciones y a sus candidatos. Duele ver que la gente se enoje con organizaciones y líderes a los que he dedicado mi energía para construir y ayudar a ganar.
GNY: En esta contienda competís tres mujeres inmigrantes por el mismo escaño. ¿Cómo se construye apoyo sin sacrificar un debate político sano?
M. J.: Tenemos tres candidatas fuertes. Yo me concentro en el trabajo comunitario y la presencia de base. Quienes me apoyan llevan dos décadas trabajando, marchando, abogando y organizándose conmigo. Me vieron en el terreno durante la pandemia cuando muchos no estaban disponibles para ayudar.
Esta campaña no se trata solo de mí, sino del logro colectivo de nuestra comunidad. Cuando se necesitaban 1.500 firmas para figurar en la boleta electoral, la comunidad consiguió cerca de 3.000 para demostrar su fuerza. No necesitamos campañas negativas. Nuestro trabajo y nuestra unidad hablan por sí solos.
GNY: Y eres madre de tres hijos. ¿Cómo influye esta experiencia en tu visión para la formulación de políticas públicas?
M. J.: Criar a tres hijos me dio experiencia directa con el alto costo del cuidado infantil y cómo su ausencia afecta la educación y el empleo de los padres. También me hizo muy consciente del aumento del costo de vida y de la necesidad de soluciones creativas para construir un Nueva York más justo.
Por eso apoyo la educación gratuita hasta la universidad, la atención médica y el cuidado infantil gratuitos, y la ampliación del permiso parental pagado hasta dos años, de modo que los bebés no sufran desigualdad desde sus primeros días.
GNY: Las barreras lingüísticas afectan a muchos neoyorquinos del Distrito 36 de la Asamblea Estatal. ¿Qué harías para apoyar a aquellos cuya lengua materna no es el inglés?
M. J.: Yo misma enfrenté barreras lingüísticas al llegar. Como trabajadora comunitaria, ayudé a abrir e impartir clases de inglés para adultos y de participación cívica con la Biblioteca Pública de Nueva York.
Como Asambleísta, ampliaré estos programas y garantizaré que toda la información gubernamental esté disponible en los idiomas que hablan nuestros residentes. Lucharé por recursos para capacitación laboral, escuelas vocacionales y técnicas, y vías más rápidas hacia la estabilidad económica, la atención médica, la educación y los servicios legales.
También abogaré por recursos adicionales para las escuelas con altas cifras de nuevos estudiantes inmigrantes que aprenden inglés, incluidos aquellos que necesitan instrucción multilingüe y diferenciada.

GNY: El Distrito 36 además incluye el mayor complejo de viviendas públicas del país. ¿Qué acciones tomarías para mejorar las condiciones en NYCHA?
M. J.: Los residentes de las viviendas públicas son la fuerza impulsora de mi campaña. He sido parte de esta comunidad durante años y he visto sus luchas de cerca.
Lucharé para garantizar fondos que mantengan la vivienda pública como pública y que la expandan. Los residentes no deberían tener que soportar largas esperas para reparaciones, para tener calefacción y agua caliente, eliminiación del moho, filtraciones o pintura descascarada. Trabajaré de cerca con asociaciones de inquilinos y organizaciones locales para garantizar el acceso pleno a los recursos, con acceso lingüístico y rendición de cuentas.
GNY: Para finalizar ¿Por qué los votantes deberían apoyarte en estas elecciones?
M. J.: Soy parte de esta comunidad. Comparto la misma frustración cuando los candidatos vienen, son elegidos y luego se vuelven inalcanzables mientras nuestros problemas siguen sin resolverse. Conozco estos problemas porque los vivo. Cuando las calles se inundan, yo también me veo afectada.
Me postulo porque nuestra lucha colectiva necesita ser representada, escuchada y vista. Creo que nuestro gobierno y nuestros funcionarios electos pueden y deben hacer más para abordar nuestros problemas. Por eso, necesitamos a alguien como yo, de nuestra comunidad, con experiencia comprobada en medios de comunicación, salud, organizaciones comunitarias y de base, en defensa de derechos, con cargos electos, juntas comunitarias, lugares de culto, negocios locales y escuelas, para que nos guíe. Yo aporto abogacía efectiva, responsabilidad y transparencia. No solo lucharé por nosotros en Albany, sino que también prometo ofrecer servicios efectivos para los constituyentes, para que nadie tenga que enfrentarse solo a sistemas complejos o necesidades urgentes.