“Es con profunda tristeza que anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre y renombrado músico, Willie Colón. Partió en paz esta mañana, rodeado de su amada familia”, escribió la familia del artista en Facebook.
El cantante, productor y trombonista William Anthony Colón Román, conocido mundialmente como Willie Colón, falleció el 21 de febrero de 2026 a los 75 años. Nueva York y la industria musical lo despidieron con pesar, y rindieron homenaje a una trayectoria que transformó la música latina en Estados Unidos.
De ascendencia puertorriqueña, Willie Colón nació el 28 de abril de 1950 en el sur del Bronx. Se crió con su abuela, quien lo impulsó a adentrarse en la música. Con ella creció escuchando canciones puertorriqueñas y otros ritmos caribeños como el son cubano y el tango. Siendo apenas un adolescente recibió una trompeta como regalo, instrumento con el que dio sus primeros pasos. Poco después adoptó el trombón, que se convertiría en su sello distintivo. Comenzó tocando en bodas y más tarde en clubes nocturnos, y así comenzó una carrera fructífera que se extendería por décadas.

Una música rebelde de Nueva York
En 1967, con solo 17 años, Willie Colón grabó su primer álbum, El Malo, bajo el sello Fania Records. Ese trabajo marcó el inicio de una sólida colaboración con Héctor Lavoe, con quien se convirtió en pionero del llamado “sonido neoyorquino”: una salsa urbana, cruda y contemporánea que reflejaba la vida en los barrios latinos de Nueva York.

“La salsa surgió de una situación muy parecida a la del rap”, declaró Colón a Los Angeles Times en 1992, durante una gira por California. “Era como un híbrido de muchos elementos diferentes. Héctor acababa de llegar de Puerto Rico y no hablaba inglés. Yo no hablaba mucho español; era un chico de Nueva York. Nos juntamos y comenzamos con la misma actitud irreverente y rebelde, escribiendo canciones sobre el tipo más duro del barrio, las drogas y el sexo”.
“Antes de eso, la letra y la actitud de la música latina eran: ‘Mírame bailar, escucha esos tambores, estoy cortando caña de azúcar’. Tenía un énfasis rural y folklórico; nosotros lo cambiamos hacia una cultura de los barrios urbanos”, añadió al diario angelino.
Con su apodo de “El Malo” y una estética de gánster en las portadas de sus discos, Colón construyó una imagen provocadora e innovadora. Más adelante llegarían sus emblemáticas colaboraciones con Rubén Blades, una prolífica carrera como solista, giras internacionales, premios y el reconocimiento como una de las figuras esenciales de la salsa.
En esa misma entrevista de 1992 afirmó: “Supongo que soy uno de los secretos mejor guardados de Estados Unidos. Creo que, con el paso del tiempo, me volveré más popular en Estados Unidos, pero será de forma lenta, algo parecido a lo de Tito Puente”. Y lo hizo: Su álbum Siembra, junto a Rubén Blades, vendió más de tres millones de copias y se convirtió en una de las producciones más influyentes en la historia de la salsa.
Además de su carrera musical, Willie Colón participó en películas como Vigilante, The Last Fight y Salsa. En 1994, tras años de activismo en causas sociales, se postuló en las primarias demócratas para un escaño en el Congreso federal por el distrito 17 de Nueva York, que abarcaba el Bronx y parte del condado de Westchester, enfrentándose al entonces congresista Eliot L. Engel, quien finalmente ganó.
“Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los recuerdos entrañables que creó, los cuales vivirán para siempre”, expresó su familia.