17/03/2026

La “maldición” del metro de la Segunda Avenida se cruza ahora con Trump

Foto de un vagón de metro de la línea Q. Autoridad Metropolitana del Transporte del Estado de Nueva York, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.

La historia de la ampliación del Metro de Nueva York por la Segunda Avenida parece arrastrar una maldición desde hace un siglo. El proyecto se propuso por primera vez en la década de 1920, pero la quiebra financiera de 1929 lo paralizó. En 1972 comenzaron las excavaciones, solo para volver a detenerse por la crisis fiscal de la ciudad en 1975. No fue hasta 2007 cuando el plan se reactivó, y en 2017 se inauguraron las primeras estaciones. Ahora, el Gobierno de Trump ha puesto en peligro el proyecto de nuevo, y hoy Nueva York ha decidido demandar.

La Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA por sus siglas en inglés) ha interpuesto una demanda contra el Gobierno de Trump por retener los 58 millones de dólares que el gobierno federal había prometido a Nueva York para continuar con la ampliación del Metro en la Segunda Avenida, en concreto, ampliar la línea Q desde la calle 96 con la Segunda Avenida hasta la calle 125 con la Avenida Lexington.

El mes pasado, la gobernadora Kathy Hochul advirtió a la Casa Blanca de que el estado recurriría a los tribunales si no se liberaban los fondos. “Ya hemos logrado un progreso enorme: el trabajo está en marcha y el proyecto avanza según lo previsto y dentro del presupuesto. Pero la pausa ilegal de financiación de Donald Trump ha puesto en riesgo todo este proyecto”, ha anunciado la gobernadora Hochul en un comunicado publicado hoy.

Desde el Departamento de Transporte federal ya han respondido: “Estamos considerando todas las vías legales. El Dpto. de Transporte de Estados Unidos está comprometido a garantizar que el dinero de los contribuyentes se gaste de manera responsable”.

El proyecto para la ampliación del metro en el norte de Manhattan, valorado en 6.900 millones de dólares, depende de unos 3.400 millones en financiación federal. La disputa política entre el gobierno de Trump y los demócratas de Nueva York ha añadido un nuevo obstáculo a una obra que históricamente ha estado marcada por retrasos. De hecho, el mes pasado un juez tuvo que intervenir para impedir la retirada de más de 200 millones de dólares federales para los trabajos. La ampliación del metro no solo mejoraría el transporte en el norte de Manhattan, sino que también podría generar unos 70.000 empleos.

Un proyecto interrumpido una vez tras otra

Trabajadores de las obras del metro de Nueva York en un descanso en 1901-1905. Foto de la Biblioteca Pública de Nueva York.

Desde su inauguración en 1904, el metro de Nueva York experimentó un crecimiento vertiginoso, superando los mil millones de pasajeros anuales en 1920. Ante esta demanda por parte de los neoyorquinos, las autoridades diseñaron un ambicioso plan de expansión que incluía una línea por la Segunda Avenida.

El proyecto fue aprobado en 1929 con un presupuesto de 98,9 millones de dólares (equivalentes a unos 1.800 millones actuales), pero la Gran Depresión lo hizo inviable. Décadas después, en los años setenta, se retomaron las obras, aunque volvieron a quedar inconclusas.

Solo en 2017 se materializó parte del plan con la apertura de sus primeras estaciones, pero el resto de las fases sigue dependiendo de una financiación, que ahora, con la oposición del gobierno federal, es incierta.

“Durante casi un siglo, los líderes han hecho grandes promesas a la gente de East Harlem sobre la expansión del Metro de la Segunda Avenida”, aseguró la gobernadora Hochul. “Durante casi un siglo, esas promesas se han incumplido. Cuando asumí el cargo, me comprometí a ser la gobernadora que cumpliría su promesa a este vecindario y finalmente lograría la construcción de este metro”, añadió. “Le dijimos a Donald Trump que, si no restablecía la financiación de este proyecto, lo veríamos en los tribunales. Hoy estamos haciendo exactamente eso.

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