La ribera del río Hudson en Manhattan ha vivido recientemente una transformación extraordinaria. Lo que antaño fue una zona industrial olvidada, salpicada de viejos muelles y almacenes en ruinas, es hoy un vibrante corredor urbano que atrae por igual a neoyorquinos y visitantes. Una de las últimas joyas de esta metamorfosis es la playa pública inaugurada en la península Gansevoort, que confirma lo que puede lograrse cuando la inversión y la creatividad urbanística se dan la mano. Manhattan, por fin, tiene playa. Y los neoyorquinos ya disfrutan de ella este verano.

El campus de Google, un parque flotante y una playa urbana
En los años 80 del siglo XX, la costa oeste de Manhattan era una postal de abandono: muelles desvencijados, almacenes vacíos y un aire melancólico ideal para películas de detectives. Fue gracias a la presión ciudadana y a un histórico acuerdo entre los gobiernos municipal y estatal que nació el Parque del río Hudson, el cual ha sido clave en la regeneración de toda la zona.
Hoy, ese parque alberga desde el campus de Google hasta el futurista parque flotante Little Island (abierto en mayo de 2021). En el Muelle 57, un mercado gastronómico con chefs respaldados por la prestigiosa James Beard Foundation añade sabor al entorno. A solo pasos, la nueva playa en Gansevoort se convierte en otra de las apuestas urbanas llamativas del litoral.
De la Avenida 13 al Titanic que nunca llegó
La península Gansevoort, donde se encuentra la nueva playa, está ubicada en Little West 12th Street, y tiene una historia tan singular como el proyecto que hoy la ocupa. A comienzos del siglo XX, cuando Nueva York planeaba ampliar sus muelles para acoger barcos cada vez más grandes, se topó con una restricción: el Ejército de los Estados Unidos, que controlaba la zona, no permitía reducir la parte navegable del Hudson. La solución fue drástica: arrasar la Avenida 13.
Construida en 1837 a lo largo del litoral entre las calles 11 y 29, la Avenida 13 fue eliminada para permitir la construcción de los Embarcaderos de Chelsea, entre los muelles 54 y 63. Solo una parte del terreno sobrevivió: la zona al norte de la calle Gansevoort, donde estaba el West Washington Market, y que hoy conforma la península Gansevoort.
A aquellos embarcaderos de Chelsea iba a llegar el legendario RMS Titanic, el transatlántico británico más grande del mundo en su momento, en 1912. Zarpó de Southampton el 10 de abril y, tras detenerse en Francia e Irlanda, puso rumbo a Nueva York, donde se esperaba su llegada al Muelle 59. Como se sabe, en la madrugada del 15 de abril, el Titanic chocó contra un iceberg y se hundió, causando la muerte de unas 1.500 personas. Los 700 pasajeros que lograron sobrevivir fueron llevados a los Embarcaderos de Chelsea el 18 de abril de 1912. El barco que las transportaba atracó en el Muelle 54, donde una multitud los esperaba. Un lugar lleno de historia y, ahora, también salpicado por la arena de playa.