En una tarde cálida de otoño, el 21 de octubre, ya pasadas las 18:00, el cantante, DJ, productor y empresario Lil Jon apareció en el escenario de la librería Barnes & Noble, en Union Square, con vaqueros rotos, una camiseta marrón sin mangas, una colorida gorra naranja y una amplia sonrisa. “Gracias, Nueva York” fueron sus primeras palabras. Compartía el estrado con el locutor de radio Charlamagne tha God para presentar su libro de memorias, I Only Shout So You Can Hear Me (Solo grito para que puedas oírme, en español), coescrito junto a Paul Cantor y publicado por Simon & Schuster, en el que narra su vida.
Su atuendo no era una casualidad. Lil Jon acaba de lanzar la línea de ropa Crunk Cowboy, y tanto su camiseta como la gorra pertenecen a ella. Había traído varias prendas como las suyas al acto y las distribuiría gratuitamente entre los asistentes al finalizar.
Media hora antes de que comenzara la presentación, en las primeras tres plantas de la librería se respiraba normalidad. Un puñado de neoyorquinos ojeaba libros o revistas sin imaginar que, en el cuarto piso, una multitud de aficionados a la música esperaba en fila para recibir la pulsera de entrada, recoger la copia del libro firmada y adquirida previamente y hacerse con una butaca lo más próxima posible al escenario donde Lil Jon iba a presentar sus memorias.
Cuatro letras, repetidas con un tono gritón —«Yeah!»— en una canción interpretada junto con Usher y Ludacris, bastaron al cantante de Atlanta para lograr un éxito mundial en 2004. Al menos, eso es lo que parece a simple vista. El icónico sketch que el cómico Dave Chappelle le dedicó (“A Moment in the Life of Lil Jon”, o “Un momento en la vida de Lil Jon”, en español) bromeaba sobre las tres simples palabras con las que Lil Jon marcó a toda una generación (“Yeah!”, “What?” y “Okay”): una versión muy reducida de Lil Jon que, aunque impulsó su fama, el artista ahora quiere completar con su libro.
Lil Jon y Jonathan Smith son la misma persona. El primero da nombre al personaje artístico, al representante más reconocible del subgénero del hip hop sureño conocido como crunk, que logró la fama mundial con canciones como “Get Low”, con Ying Yang Twins; “Yeah!”, con Usher y Ludacris; y “Turn Down for What”. El segundo es el hombre de Atlanta que creció con su madre, Carrie Smith, la mayor de 18 hermanos, originaria de Alabama y una figura central en la vida del cantante. Su libro narra la intersección entre ambos: los éxitos y las tragedias de aquel niño llamado Jonathan, de los suburbios de Atlanta, que acabó convirtiéndose en el célebre Lil Jon.
Durante la presentación, el cantante explica que escribir la obra le ha ayudado a reflexionar sobre las decisiones que influyeron en su desarrollo; por ejemplo, practicar skate siendo afroamericano en Atlanta, algo que le ayudó a interactuar con personas de distintos orígenes étnicos y procedencias, y a mejorar sus habilidades sociales. También habla de cómo la música siempre había estado presente en su vida, aunque nunca hubiese imaginado que se dedicaría a ella profesionalmente. Y de cómo, a pesar de su personaje, es un hombre mucho más complejo e interesante de lo que algunos podrían imaginar por sus canciones: una persona que, detrás de la apariencia extrovertida de su personaje, es vulnerable y ha sufrido.
Lil Jon explicó que en su obra ha relatado su vida de forma abierta, con detalles sobre su familia y sobre sí mismo que, hace una década y media, cuando estaba en la cumbre de su fama, habría omitido. Dice que este ejercicio ha sido posible ahora porque, “al cumplir los 50 años”, le sucedieron “tantas cosas” que lo forzaron a reflexionar, a replantearse lo que de verdad importa y a querer ayudar.
“Soy musulmán, intento rezar cinco veces cada día, desde que me levanto, y agradezco estar vivo”, explica. “También medito”. «Lo que quiero hacer ahora es devolver [a la comunidad]”, añade.
Lil Jon piensa que su historia puede tener un impacto positivo en la vida de otras personas, ya sea porque se vean reflejadas en su familia, porque sus logros profesionales las motiven o, simplemente, porque las decisiones que comparte ayuden a combatir algunos prejuicios, como los que existen en torno a la medicina. Dice que en el libro y en entrevistas ha contado cómo, gracias a una colonoscopia y una endoscopia, le detectaron inflamación intestinal y cómo, a raíz de ello, se han acercado a él personas agradecidas porque su sinceridad las ha motivado a hacerse chequeos que han sido importantes para su salud.
También explica que el proceso de escribir el libro ha abierto puertas a aspectos de su historia que no imaginaba. En este caso, probablemente, el más complejo versa sobre su padre. Recientemente descubrió que el hombre al que ha llamado “padre” toda su vida no es su progenitor biológico, y así lo narra en la obra.
El libro, elaborado a partir de múltiples entrevistas con su coautor, Paul Cantor, no quedó terminado hasta el último momento de su redacción. Cuando el manuscrito parecía completo, el hijo de Lil Jon, Nathan Smith, falleció a los 27 años. Aquel duelo volvió a redibujar su vida, y decidió que sus memorias debían incluirlo.
“Mi vida trata sobre imposibilidades que se convirtieron en posibilidades”, repite una y otra vez durante la presentación. Desde lograr que su música recibiese una oportunidad, no solo en Atlanta, sino también en Nueva York, donde, según dice, hace dos décadas los artistas sureños difícilmente tenían un hueco; hasta convertirse en el empresario que es hoy y encontrar motivación tras perder a un ser querido.
Al terminar el evento, Lil Jon se fotografió con los asistentes, uno por uno, que se dirigían a las escaleras mecánicas de la librería con una sonrisa en el rostro y las manos ocupadas con un ejemplar del libro, una camiseta de la marca Crunk Cowboy y un refresco Zevia, otra de las iniciativas empresariales del cantante. Porque la figura de Lil Jon es mucho más compleja que las tres palabras del sketch de Dave Chappelle y ahora, el libro I Only Shout So You Can Hear Me es testimonio de ello.