02/02/2026

Más que un Grammy: Bad Bunny se consolida como portavoz de los derechos de los inmigrantes a días de la Super Bowl

Los Ángeles, California. 1 de febrero. Bad Bunny aceptando el premio a Mejor Álbum del Año por "DeBÍ TiRAR MáS FOToS" de Harry Styles, en el escenario, durante la 68° ceremonia de los premios Grammy. Foto de Kevin Mazur/Getty Images para la Academia de Grabación.


“Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ‘ICE, fuera’”, declaró Bad Bunny desde el escenario de los Grammy. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) es la agencia federal que está atemorizando a comunidades migrantes en todo el país y que recientemente ha situado a Minnesota en el centro de la polémica tras dos muertes provocadas por agentes contra manifestantes.

“No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens [extranjeros]”, continuó el artista puertorriqueño, reapropiándose de los términos peyorativos que el presidente Donald Trump y el núcleo de políticos afines a su ideología han normalizado en el discurso público.

Desde el downtown de Los Ángeles, en una ceremonia que reunió a las mayores figuras de la industria, se celebraron anoche la 68° edición de los premios más prestigiosos de la música. Aunque Kendrick Lamar lideraba las nominaciones con nueve candidaturas, todas las miradas estaban puestas en Bad Bunny. El puertorriqueño no solo le seguía de cerca con seis nominaciones, sino que aspiraba por primera vez al codiciado Grammy a Mejor Álbum con un disco íntegramente en español. El hito adquiría un significado especial en un contexto marcado por el recrudecimiento del discurso de odio contra las comunidades migrantes en Estados Unidos. Bad Bunny ganó este y otros dos Grammy (Álbum del Año, Mejor Álbum de Música urbana, y mejor actuación musical global).

Los Ángeles, California. 1 de febrero. Bad Bunny posa con los premios a Álbum del Año, Mejor Álbum de Música urbana, y mejor actuación musical global durante la 68° ceremonia de los premios Grammy. Foto de Matt Winkelmeyer/Getty Images para la Academia de Grabación.


Resulta, cuanto menos, inquietante que el propio Bad Bunny tuviera que recordarle, en una broma probablemente ensayada, al sudafricano Trevor Noah que Puerto Rico forma parte de Estados Unidos; y que aún sea visto como un gesto osado iniciar un discurso en español.

Estados Unidos es una nación tan fascinante como contradictoria: en su historia conviven algunas de las peores atrocidades cometidas contra minorías, desde la esclavitud hasta décadas de segregación y violencia con haber dado al mundo a algunos de los líderes más influyentes en la lucha por los derechos civiles, desde Martin Luther King y Malcolm X a César Chávez.

“Somos humanos y somos estadounidenses”, continuó el puertorriqueño. “Sé que es difícil no odiar en estos tiempos…”, prosiguió. Ganaba un premio por su música. Se celebraba un álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, su sexto disco de estudio, que debutó en la segunda posición del Billboard 200 y que ha logrado un récord de reproducciones en Spotify. Sin embargo, quizá sin proponérselo, la enorme exposición mediática de Bad Bunny lo ha transformado en un portavoz de quienes tienen como lengua materna el español u otros idiomas distintos al inglés: un embajador de quienes se han visto obligados a abandonar su tierra y empezar de cero en un país ajeno. Todo ello, paradójicamente, desde su posición de ciudadano estadounidense por su condición de puertorriqueño.

El fantasma del sentimiento antinmigrante no es nuevo en el país. Estados Unidos lo ha enfrentado desde su fundación, comprobando una y otra vez que no conduce a ninguna parte. En una nación construida por inmigrantes, los muros, físicos o simbólicos, solo han servido para apaciguar el miedo a una multiculturalidad real. En un país de 342 millones de habitantes viven 68 millones de latinos, hoy la mayor minoría étnicorracial; seguida por 48 millones de afroamericanos; y 25 millones de asiáticos.

“La única cosa más poderosa que el odio es el amor”, concluyó el artista en los Grammy. “Por favor, necesitamos ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor”. El próximo capítulo llegará muy pronto: este domingo, 8 de febrero, Bad Bunny llevará su música en español al escenario más mediático del país, el espectáculo del medio tiempo de la Super Bowl.

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