Cuando el presentador de televisión Jimmy Kimmel bromeó sobre el negocio de fontanería que Markwayne Mullin regentó antes de entrar en política, el sector republicano se le echó encima. “Déjame dejar esto muy claro: no me molesta que el jefe de Seguridad Nacional haya sido fontanero. Me molesta que ya no siga siendo fontanero”, respondió Kimmel con ironía.
Con su chaleco antibalas y sus videos beligerantes, la exgobernadora de Dakota del Sur, Kristi Noem, aprovechó su puesto como secretaria de Seguridad Nacional para acaparar la atención mediática mientras atemorizaba a las comunidades migrantes. Sus supuestos excesos con el presupuesto público para anuncios de televisión la llevaron a una audiencia ante el Congreso y a su posterior destitución por el presidente Donald Trump. Hoy, su sustituto, Markwayne Mullin, ha comenzado su labor como secretario de Seguridad Nacional con la promesa de mantener la misión del departamento, pero evitando protagonizar titulares constantemente.
El nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, originario de Oklahoma, se ha desempeñado como senador por ese estado desde 2023 y, durante la década anterior, como congresista. Antes, desde 1997, había regentado el negocio de fontanería de su familia.
El 5 de marzo, el presidente Trump nombró a Markwayne Mullin secretario de Seguridad Nacional y, el 19 de marzo, el Comité del Senado sobre Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales votó 8-7 a favor de su nombramiento, con el apoyo del demócrata John Fetterman, lo que provocó críticas dentro de su propio partido. El 22 de marzo, el Senado confirmó su designación.
Desde ahora, Mullin liderará una agencia integrada por 280.000 empleados y con una reputación en picado por sus tácticas antiinmigrantes. Durante la audiencia para confirmar su cargo, sin nombrarla, el secretario Mullin marcó distancia con su predecesora: “Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días”.