A las 18:00 horas de este miércoles 8 de julio, el Departamento de Policía de Nueva York había reabierto el tramo de la calle 42 a la altura de la Segunda Avenida, en Manhattan, junto al antiguo edificio de Pfizer, que permanecía cerrado desde la evacuación del inmueble.
El edificio ha centrado la atención durante las últimas horas después de que unos problemas estructurales hicieran temer un posible derrumbe. Aunque la farmacéutica ya no ocupa el inmueble, este sigue siendo conocido popularmente como el “edificio Pfizer”, ya que albergó durante décadas la sede de la compañía.
La alarma se desató el martes, cuando una llamada al Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY en inglés) alertó de posibles daños estructurales en las plantas superiores. Un día después, las autoridades y la empresa encargada de la rehabilitación trasladan un mensaje de tranquilidad. Según han informado, la situación “se ha estabilizado” y no existe riesgo de derrumbe.
La llamada a los bomberos que desencadenó la evacuación
Pfizer mantuvo su sede mundial en los números 213 y 235 de la calle 42 Este, en Midtown Manhattan, hasta su traslado en 2023 al número 66 de Hudson Boulevard, en Hudson Yards. Aunque la compañía ganó una enorme proyección internacional por el desarrollo de una de las vacunas contra la COVID-19, su historia en Nueva York se remonta a 1849, cuando fue fundada en Williamsburg (Brooklyn) por dos primos inmigrantes procedentes de Alemania. Durante décadas, el inmueble de la calle 42 fue conocido como el edificio Pfizer.
Tras la marcha de la farmacéutica de la calle 42, el inmueble comenzó a rehabilitarse en 2024 para transformarse en un complejo residencial con unas 1.600 viviendas. El proyecto también contempla la ampliación de una parte del edificio, que pasará de 10 a 29 plantas. La característica fachada cubierta de imágenes y mensajes corporativos había sido sustituida por andamios con el inicio de las obras, pero que hasta ahora avanzaba sin que se hubieran registrado incidente.
A las 8:00 horas del martes 7 de julio, una llamada al FDNY alertó de graves problemas estructurales en los pisos superiores del edificio. Como medida preventiva, se ordenó la evacuación del inmueble y de varios edificios colindantes, entre ellos un colegio, además del cierre al tráfico de varias calles del entorno.
Este miércoles, MetroLoft, una de las empresas responsables de la remodelación, ha asegurado en un comunicado que su equipo “ha identificado los problemas estructurales existentes y ha desarrollado un plan claro para solucionarlos”. La compañía asegura que “en ningún momento el edificio, ni ninguna de sus partes, estuvo en riesgo de colapso”.