A primera vista, la galleta Dubái es una pequeña obra de arte.
Un solo bocado, una explosión de sabores.
Hemos probado el chocolate de Dubái que enloquece a los neoyorquinos, en dos creativos formatos que ofrece la nueva pastelería Sweet Graffiti. El establecimiento abrió en febrero, por San Valentín, en el midtown de Manhattan, y poco más de tres meses después, Sweet Graffiti ya se ha ganado un lugar en el corazón de la ciudad, gracias a sus delicias extravagantes y, en parte, al dulce de moda: el chocolate de Dubái.
La pastelería Sweet Graffiti, ubicada en el 51 Oeste de la calle 32, en la intersección con Broadway, justo al inicio de Koreatown, es una propuesta innovadora con un menú tan colorido como la paleta de un pintor. Sirven galletas de Pad Thai (hechas con crema de cacahuete, lima, coco y chile), bombones de Bananas Foster, y, desde hace poco, tabletas de chocolate Dubái, dónuts Dubái, galletas Dubái y helados Sundae Dubái. Y los hemos probado.

El origen del chocolate Dubái
La receta original del chocolate Dubái es relativamente reciente, aunque sus ingredientes no lo son. La célebre tableta de chocolate con pistacho y kataifi (kataifi es un tipo de hilo muy fino que se utiliza en dulces tradicionales de Palestina, Egipto, Turquía y otros países) fue creada por el chef filipino Nouel Catis Omamalin y la egipcio-británica Sarah Hamouda para Fix Dessert Chocolatier, en Dubái, en 2021. Gracias a una exitosa campaña con creadores de contenido en TikTok en 2024, este chocolate ha inspirado dulces en todo el mundo, de Alemania a Estados Unidos, y en Nueva York está adoptando nuevas formas: dónuts, cookies y helados.
¿A qué sabe el chocolate de Dubái en Nueva York?

La galleta Dubái es una delicia de color marrón con pinceladas verdes que cautiva solo al mirarla. Al probarla, nos sorprende con una explosión de texturas y sabores. El chocolate intenso recuerda al sabor de un brownie, el pistacho, con un matiz menos dulce, contrasta y lo complementa. El elemento distintivo es el del hilo fino del kataifi; crujiente, sutil e inesperado.
El dónut Dubai, aunque visualmente similar, sorprendentemente, ofrece una experiencia diferente. Su cobertura de chocolate es más dulce y ligera, sin lograr el impacto del brownie. El pistacho y el kataifi siguen siendo un acierto decorativo y gustativo, pero el relleno cremoso resulta menos memorable. Si deben elegir entre ambos, la galleta Dubái de la pastelería neoyorquina Sweet Graffiti se impone como una elección que cautiva todos los sentidos.